Por Adriana Barrera
CIUDAD DE MÉXICO, 25 feb (Reuters) – La cámara baja de México aprobó el martes una iniciativa de reforma constitucional de la presidenta Claudia Sheinbaum para prohibir el cultivo de maíz genéticamente modificado, luego del fallo que obligó a su gobierno a revertir restricciones al uso de ese tipo de grano en el país.
Con ello, el Gobierno cierra definitivamente la puerta a la posibilidad de siembra de maíz genéticamente modificado en México, que se intentó empujar hace años, pero que nunca se materializó y llevó a las grandes empresas de biotecnología a dejar de lado sus esfuerzos por concretarla.
A finales del año pasado, un panel del acuerdo comercial para América del Norte, TMEC, decidió en contra de México respecto a una controversia iniciada por Estados Unidos sobre el veto mexicano al uso de maíz transgénico en tortillas y masa, así como por facultar a su agencia sanitaria para estudiar su eliminación gradual en la alimentación de ganado.
El fallo obligó a México a revertir varias disposiciones de un decreto de 2023 emitido en el gobierno del antecesor de Sheinbaum, Andrés Manuel López Obrador, algo que la presidenta hizo a inicios de febrero y que fue bien recibido por la oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR, por su sigla en inglés).
Ahora, con la iniciativa aprobada por la mayoría del gobernante Morena, sus aliados en la Cámara de Diputados e incluso legisladores de oposición, se declara al maíz nativo como “elemento de identidad nacional” y se establece la obligación del Estado para garantizar el cultivo de maíz libre de transgénicos en el país.
La reforma ahora pasará al Senado para su aprobación final.
El fallo del TMEC señala que México no demostró que su decisión de prohibir el uso del maíz transgénico en la masa y la tortilla, alimento base de la dieta de los mexicanos, estaba basada en ciencia y violaban las reglas del propio acuerdo comercial.
CONTROVERSIA
Pese a haber eliminado las restricciones del decreto del 2023 para cumplir con el fallo del TMEC, la iniciativa aprobada el martes tiene un párrafo que observadores han calificado como una posible nueva fuente de controversia con Estados Unidos, pues se refiera a su utilización y no solo a la siembra del grano.
“Todo otro uso del maíz genéticamente modificado debe ser evaluado en los términos de las disposiciones legales para quedar libre de amenazas para la bioseguridad, la salud y el patrimonio biocultural de México y su población”, señala el texto.
Para el Grupo Consultor de Mercados Agrícolas (GCMA), una conocida consultoría del sector en México, la decisión de México de reforzar su postura en contra del maíz transgénico genera “incertidumbre” en la relación con Estados Unidos, su principal socio comercial y fuente primaria de sus importaciones de maíz amarillo para alimentar ganado, todo genéticamente modificado.
“Tras el fallo adverso en el panel de controversias del T-MEC, es probable que la insistencia en estas restricciones desencadene medidas de represalia por parte del gobierno estadounidense”, dijo GCMA en un reciente reporte sobre la reforma presidencial.
México es autosuficiente en maíz blanco y, según la reforma aprobada, 78% de los pequeños y medianos productores de maíz blanco usan maíces criollos o nativos, así como que el 61% de los productores pequeños, medianos y grandes.
Sin embargo, debe importar grandes cantidades de maíz amarillo que usa, además de consumo animal, también para fabricación de alimentos industrializados para humanos que no puede sustituir con producción local.
(Reporte de Adriana Barrera. Editado por Ana Isabel Martínez)