Más de 1.000 sirios murieron en una cárcel bajo el régimen de Asad, según un informe

Por Reade Levinson y Feras Dalatey

DAMASCO, 27 feb (Reuters) – Más de 1.000 sirios murieron mientras estaban detenidos en un aeropuerto militar a las afueras de Damasco, por ejecución, tortura o malos tratos, en un lugar que era muy temido, según un informe que se publicará el jueves y que rastrea las muertes hasta siete presuntas fosas comunes.

En el informe, compartido en exclusiva con Reuters, el Centro para la Justicia y la Rendición de Cuentas (SJAC, por sus siglas en inglés) en Siria dice que identificó las fosas comunes utilizando una combinación de testimonios de testigos, imágenes por satélite y documentos fotografiados en el aeropuerto militar de Mezzeh, a las afueras de Damasco, tras el derrocamiento del presidente Bashar al-Asad en diciembre.

Algunos lugares se encontraban en los terrenos del aeropuerto. Otros estaban en el otro extremo de Damasco.

Reuters no examinó los documentos y no pudo confirmar de forma independiente la existencia de las fosas comunes a través de su propia revisión de imágenes por satélite. Pero los reporteros de Reuters vieron señales de tierra removida en las imágenes de muchos de los lugares señalados por el SJAC. Dos de los lugares, uno en la propiedad del aeropuerto de Mezzeh y otro en un cementerio de Najha, muestran claros signos de largas zanjas excavadas durante periodos que coinciden con el testimonio de los testigos del SJAC.

Shadi Haroun, uno de los autores del informe, dijo que estuvo entre los cautivos. Fue retenido durante varios meses en 2011-2012 por organizar protestas, dijo que había interrogatorios diarios con torturas físicas y psicológicas para obligarlo a hacer confesiones infundadas.

La muerte llegaba de diferentes maneras, dijo a Reuters.

Aunque los detenidos no veían nada más que las paredes de sus celdas o la sala de interrogatorios, podían oír “disparos ocasionales, tiro a tiro, cada dos días.”

Luego estaban las heridas infligidas por sus torturadores.

“Una pequeña herida en el pie de uno de los detenidos, causada por un azote que recibió durante la tortura, no se esterilizó ni se trató durante días, lo que se convirtió gradualmente en gangrena y su estado empeoró hasta tener que amputarle todo el pie”, dijo Haroun, describiendo la difícil situación de un compañero de celda.

Además de obtener los documentos, el SJAC y la Asociación de Detenidos y Desaparecidos en la Prisión de Sednaya entrevistaron a 156 supervivientes y a ocho exmiembros de la inteligencia aérea, el servicio de seguridad sirio encargado de vigilar, encarcelar y matar a los críticos del régimen.

El nuevo Gobierno ha promulgado un decreto en el que prohíbe a los exfuncionarios del régimen hablar en público y ninguno de ellos estaba disponible para hacer comentarios.

“Aunque algunas de las fosas mencionadas en el informe no habían sido descubiertas antes, el hallazgo en sí no nos sorprende, pues sabemos que hay más de 100.000 desaparecidos en las cárceles de Asad que no salieron durante los días de liberación a principios de diciembre”, dijo un coronel del Ministerio del Interior del nuevo Gobierno que se identificó con su alias militar, Abu Baker.

“Descubrir el destino de esos desaparecidos y buscar más fosas es uno de los mayores legados que nos ha dejado el régimen de Asad”, afirmó.

(Informaciones de Reade Levinson en Londres y Feras Dalatey en Damasco; información adicional de Maggie Michael y Maya Gebeily; edición de Lori Hinnant; edición en español de María Bayarri Cárdenas)

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