Algunos extranjeros rescatados desde centros de estafas de Myanmar luchan por volver a casa

Por Devjyot Ghoshal y Panu Wongcha-um

BANGKOK, 28 feb (Reuters) – Cientos de ciudadanos extranjeros sacados de complejos de estafa en Myanmar, en el marco de una ofensiva contra centros dirigidos por bandas delictivas, tienen poca comida, escasa atención de salud y sanitarios mugrientos en un remoto campamento de la milicia al que fueron trasladados, dijeron dos detenidos.

Algunos tampoco tienen una forma sencilla de regresar a sus lejanos países de origen tras ser trasladados al campo, situado junto a la frontera con Tailandia y dirigido por la milicia del Ejército Democrático Benévolo Karen (DKBA) de Myanmar.

Alrededor de 470 personas están alojadas en el campo, donde las condiciones de vida, ya de por sí duras, se están deteriorando, dijeron a Reuters dos ciudadanos africanos detenidos allí.

Ambos pidieron que no se les nombre por motivos de seguridad, pero compartieron su ubicación por WhatsApp. Coincidía con la ubicación de un campamento del DKBA facilitada por un cooperante en la frontera tailandesa que está siguiendo el asunto.

En las últimas semanas, las autoridades de China, Tailandia y Myanmar han intentado desmantelar centros de estafa y operaciones ilegales en línea en la frontera, parte de una red de recintos en todo el Sudeste Asiático, donde cientos de miles de personas han sido víctimas de la trata por parte de bandas, según Naciones Unidas.

“Apenas comemos dos veces al día. A veces dos veces, a veces sólo una”, dijo por teléfono un hombre de 29 años de un país centroafricano, que fue trasladado al campamento el 15 de febrero.

“Las mujeres no tienen acceso a toallas sanitarias. Tenemos que usar como mucho cinco baños para unas 500 personas”.

Otro detenido, un hombre de 39 años de un país del este de África, acusó al DKBA de no preocuparse por los seres humanos y dijo: “Vivimos como animales”.

Cuando se le pidió que comentara las declaraciones de los detenidos, Saw San Aug, funcionario del DKBA, dijo a Reuters que el grupo armado intentaba ayudar a las personas sacadas de los recintos de la estafa y que tenía las mejores intenciones, proporcionándoles dos comidas al día.

“Puede ser cierto que no tengan suficientes sanitarios”, dijo. “Hay mucha gente y hacemos lo que podemos”.

Aunque llevan años funcionando, los complejos ilegales de estafadores son ahora el objetivo de la ofensiva multinacional lanzada tras el secuestro de un actor chino en Tailandia en enero. Posteriormente fue rescatado de un complejo situado en la zona de Myawaddy, en el sureste de Myanmar.

Desde entonces, decenas de personas, muchas de ellas víctimas de la trata de seres humanos, han sido liberadas de la zona de Myawaddy y devueltas a sus hogares a través de Tailandia.

Desde que un primer grupo de trabajadores liberados de los centros de estafa entró en Tailandia en febrero, las autoridades tailandesas han reducido el movimiento transfronterizo, permitiendo sólo la entrada de aquellas personas cuyos países han tomado medidas para su repatriación.

(Reporte de Devjyot Ghoshal y Panu Wongcha-um; Editado en Español por Ricardo Figueroa)

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