BARCELONA, 29 ago (Reuters) – Activistas propalestinos que se preparan para zarpar el domingo de España rumbo a Gaza en decenas de barcos cargados de ayuda han pedido a los países que presionen a Israel para que permita a su flotilla, la mayor hasta la fecha, atravesar el bloqueo naval.
La activista sueca Greta Thunberg y la política de izquierdas portuguesa Mariana Mortágua se encuentran entre los cientos de personas de 44 países que tienen previsto partir desde varios puertos hacia Gaza como parte de la Flotilla Global Sumud. Sumud significa “perseverancia” en árabe.
Israel ha frustrado numerosos intentos a lo largo de los 15 años de bloqueo, incluido un abordaje en 2010 por parte de sus fuerzas especiales en el que murieron al menos nueve activistas turcos. Les corresponde a los políticos presionar a Israel para que dejara pasar a la flotilla, afirmó Saif Abukeshek, uno de los organizadores.
“Tienen que actuar para defender los derechos humanos y garantizar un paso seguro para esta flotilla”, declaró a Reuters el jueves en Barcelona este palestino residente en España.
En junio, fuerzas navales israelíes abordaron e incautaron un yate de bandera británica en el que viajaba Thunberg, entre otras personas. Israel tachó el barco de ayuda de maniobra propagandística en apoyo de Hamás.
Israel ha impuesto un bloqueo naval al enclave costero desde que Hamás tomó el control de Gaza en 2007, alegando que su objetivo es impedir que lleguen armas al grupo miliciano.
El bloqueo se ha mantenido durante los conflictos, incluida la guerra actual, que comenzó cuando milicianos dirigidos por Hamás irrumpieron en el sur de Israel el 7 de octubre de 2023, mataron a más de 1.200 personas y tomaron 251 rehenes, según cálculos israelíes.
La ofensiva de represalia de Israel contra Hamás ha matado desde entonces a casi 63.000 palestinos, según responsables de sanidad de Gaza, gobernada por Hamás, mientras que un observatorio mundial del hambre afirma que parte de ella sufre hambruna.
A principios de marzo, Israel acordonó Gaza por tierra y no permitió la entrada de suministros durante tres meses, alegando que Hamás estaba desviando la ayuda.
(Información de Andrei Khalip; edición de Charlie Devereux y Alex Richardson; editado en español por Irene Martínez)